Francisco de Goya

Estoy de gira en Barcelona con un centenar de obras. Estaremos en el Caixaforum hasta el 24 de junio, en la muestra "Goya. Luces y Sombras". Aquí les explicaré mis cuadros con más profundidad y podrán saber más de mi vida.

Autorretrato

Tenía 69 años cuando plasmé mi imagen en este, uno de mis últimos óleos. Eran años difíciles en los que se perseguía a liberales e ilustrados afrancesados, por lo que me alejé de la vida social.

Adquirí una casa, llamada la Quinta del Sordo, en la que llevé a cabo mis Pinturas negras. Como pueden haber visto en la exposición (y si no lo han hecho, les recuerdo que tienen hasta el 24 de junio para visitar el CaixaForum) mi autorretrato comparte rasgos de estilo con estas.

A diferencia de otros autorretratos que hice durante mi vida, en este consigo mirar al destinatario del cuadro. Esto con la intención de dar una imagen cercana, cotidiana e íntima.

En noviembre de 1792, enfermé gravemente mientras estaba en Sevilla. Comencé a sufrir de acúfenos, vértigos, disminución de la capacidad auditiva y confusión mental, con delirios y alucinaciones. Estuve enfermo dos meses, en cama. Mi amigo Zapater creía que se debía a mi “mala cabeza”, como me diría entonces.

Convaleciente, me trasladé a Cádiz, a casa de otro amigo, Sebastián Fernández. Siempre tuvo confianza en que la estación y los baños de Trillo me restablecerían. Lo cierto es que el ruido en la cabeza y la sordera en nada cedieron, pero mejoré de la vista y ya no perdía el equilibrio.

Pude regresar a Madrid en abril de 1793, con una sordera profunda e irreversible que me acompañó por el resto de mis días, hasta el momento en que pinté este autorretrato. La causa siempre fue un misterio, incluso hoy en día, según

“Se asusta con facilidad por el modo en que la gente irrumpe en su campo visual como caída del cielo, por el modo en que corre a su alrededor en silencioso torrente, murmura y ríe, se le acerca subrepticiamente, por detrás, y él siente su aliento en la nuca. Todos parecen burlarse de su vulnerabilidad, excepto los que son vulnerables: los lisiados, los viejos seniles, y los locos, que lo reconocen y aceptan de inmediato como uno de ellos, era lo que decían de mi, era la verdad.

Afortunadamente, gracias a mi enfermedad el regente Godoy impulsó la creación del primer aula para sordos en España en 1795; y en 1802 se abrió para ellos el primer colegio. Eso fue lo que me contaron. Y también que el lenguaje de signos que plasmé en mi grabado en sepia denominado Goya en Piedrahita, no es más que el alfabeto utilizado hoy día por los sordomudos.

Con este cuadro culmina mi exposición, Luces y Sombras, en el CaixaForum de Barcelona. Me gustaría conocer su apreciación de mi obra, al final de este recorrido. ¿Qué les ha gustado? ¿Qué no les ha gustado? Les recuerdo que, además de este espacio, tienen disponibles mis cuentas en Twitter y Facebook para hacer sus comentarios.

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Un comentario el “Autorretrato

  1. punkzic
    junio 18, 2012

    Que genial que con todo y enfermedad hayas seguido adelante y este es otro ejemplo que las enfermedades no solamente trae cosas negativas, hay mucho que sacar, está genial tu blog y el facebook! saludos!

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Esta entrada fue publicada en junio 17, 2012 por en Óleos sobre lienzo y etiquetada con , , , , .

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